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se trata de una enciclopedia online constituido por un periódico aragonés, por
lo que aunque tiene fines intelectuales es probable que los autores no estén
capacitados para divulgar la información plasmada en el texto.
Hay que
señalar que tiene una lectura relativamente fácil y la redacción es correcta,
aunque se echan de menos imágenes que ayuden a visualizar el contenido de lo
escrito. Sin embargo, el autor comete una serie de errores que deben ser
remarcados, empezando por el excesivo peso que otorga a Roma como urbanizadora
del Occidente europeo.
En su análisis
no tiene en cuenta a las colonias griegas, fenicias o cartaginesas que poblaban
las costas desde Huelva hasta Marsella y tampoco considera el hecho de que la
mayoría de las ciudades romanas son abandonadas tras la invasión de los pueblos
germánicos, constituidos por gentes que
no se sentía a gusto en los centros urbanos (En Francia solo perviven París y
Marsella como grandes enclaves, en la Península Ibérica los visigodos
únicamente poseen Toledo y Cartagena como sedes importantes y en Gran Bretaña
el único emplazamiento relevante es Londres). Concretamente en España los
musulmanes, un pueblo habituado a las ciudades cuando entra en la Península
Ibérica en 711, resisten durante más tiempo en la zona levantina, la cual
contaba con emplazamientos urbanos griegos y cartagineses anteriores a la
llegada de Roma. Por otra parte durante el renacimiento del siglo XIII las
ciudades romanas no recuperan su antiguo estatus, sino que son sustituidas por
nuevos enclaves (Tarragona no volverá a superar nunca en población a Barcelona
y Mérida quedará incluida dentro del reino taifa de Badajoz, por poner algunos
ejemplos). Teniendo en cuenta estos datos sería exagerado y excesivo atribuir a
Roma el mérito completo de la urbanización occidental, en su lugar habría que
concederle una parte importante (quizás lo más relevante que las ciudades es
que el Imperio Romano inculca en la mentalidad de Occidente el modelo
urbanístico como norma, aunque es posible que los pueblos coloniales previos o las
naciones indígenas pudiesen desarrollar este sistema sin necesidad de interferencia
externa).
También comete
el error de denominar a todas las casas de las ciudades con el término de “insula”,
puesto que este era solo un tipo de casa habiendo otras categorías como “domus”.
Además parte de la información que proporciona puede ser mal interpretada (afirma
que dentro de la ciudad de Zaragoza, fundada por Augusto, había tribus íberas
que difícilmente llegaron a época imperial) o que es contradictoria (dice que
en Aragón la presencia urbanística es importante y abundante, pero también
señala que hay poca información sobre el tema). Finalmente destacar que el
artículo no se dedica exclusivamente al urbanismo romano.
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